Paula

Isabel Allende

«Voy con los pies embarrados y la ropa empapada y el alma sangrando, y cuando oscurece y ya no puedo más de tanto andar y tropezar y resbalar y volver a levantarme y seguir trastabillando, caigo finalmente de rodillas, me tironeo la blusa, salgan las botones y con los brazos en cruz y el pecho desnudo grito tu nombre, hija».

Paula, a los ojos de su madre, era la mujer más perfecta. Espiritual, libre, entregada, hospitalaria, amorosa y brillante son algunos de los adjetivos con los que ella era descrita, página a página. Isabel Allende hace un extraordinario paisaje mediante la interminable carta que le escribe a su hija mientras cae enferma de Porfiria. Este libro es un extenso relato íntimo y personal que hace Isabel para compartirnos sus historias más cautelosas y sus secretos más escabrosos, desde la dictadura de Pinochet, hasta la vida fantasmal y amorosa que caracterizó sus jóvenes años.

En la carta a Paula, se puede observar el desarrollo y la personalidad de cada personaje, y el libro es capaz de integrarnos a la historia como si fuéramos nosotros (los lectores) los que la vivimos. Los tiempos entre pasado, presente y futuro son ambiguos, porque no hay una línea que trace la trama; por lo tanto, refleja con nitidez cómo es la verdadera vida fuera de la fantasía de la literatura: impredecible.

Esta historia encara con profunda pasión y amor los deseos de cualquier ser humano: la esperanza. Y también muestra el anhelo y la fortaleza del corazón de una madre ante la desgracia de un hijo. La historia de Paula e Isabel es única y simultáneamente parecida a la de muchas otras mujeres y madres que se enfrentan a las noticias de un diagnóstico médico inesperado. La enfermedad de Paula es el punto de partida en la transformación de Isabel, el reconocimiento de sí misma no sólo como madre, si no como mujer y escritora, utilizando la única forma, íntima y reveladora para expresar su dolor: la escritura. Este medio juega un papel fundamental en la narración, pues no es una novela lo que se lee, es el sentir más pulcro y desgarrador de una madre que sobrepone sus necesidades físicas y mentales a las de su hija; enferma e incapaz de moverse, Paula queda al completo cuidado de su madre, y este descenso físico en la enfermedad, nos muestra cuán frágil y vulnerable es el cuerpo, y el alma humana. 

Vivir es una lucha constante cuando alguien o nosotros mismos nos encontramos en enfermedad. En este sentido, la vida se convierte en un estado consciente en el que cada acción o decisión, se vuelven determinantes para nuestro estado físico y/o emocional. 

Este relato es un exquisito manjar literario para quien desea explorar las más recónditas emociones que están apagadas dentro de nosotros mismos, pero es también una narración extraordinaria de lucha, superación, amor, pasión y trascendencia. Dos mujeres siendo protagonistas en una historia desgarradora, pero también con una esperanza más allá de la muerte.

Reseña

Andrea Gallegos Díaz

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